jueves, 5 de mayo de 2011

Con la presencia de Felipe Calderón, los poblanos presenciaron de muy lejos el desfile del 5 de Mayo.

*Frente al monumento a Zaragoza, Calderón reiteró seguir combatiendo frontalmente a los que llamó, enemigos de México.

Marco Antonio Juárez García.
Entre un impresionante y exagerado dispositivo de seguridad que abarcaba 300 metros a la redonda, con toda la sección de plaza dorada totalmente aislada de la sociedad poblana y sitiada militarmente, se llevó a cabo en Puebla el tradicional desfile cívico militar, dentro de los festejos del 149 aniversario de la batalla del 5 de Mayo.
Acompañado del Secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, de los Secretarios de Marina y Ejercito Mexicano, Almte. Mariano Francisco Saynez Mendoza y el Gral. Guillermo Galván Galván, respectivamente, del gobernador del estado, Rafael Moreno Valle, así como de la Procuradora General de la República, Marisela Morales Ibáñez, del Secretario de Educación Alonso Lujambio Irazábal y representantes de los tres poderes de la Unión, el Jefe de la Fuerzas Armadas, presenció la parada cívico militar, en donde entre estudiantes, militares, fuerzas del orden publico, Cruz Roja y Bomberos y otros, participaron cerca de 30 mil mexicanos.
La apertura estuvo a cargo de los Zacapoaxtlas y Zochiapulcas, seguidos de las fuerzas armadas del país representadas por 5 mil militares, desfilando a los largo del Boulevard 5 de Mayo, quienes fueron reconocidos junto con las 55 escuelas oficiales de Puebla y de diversos municipios del estado, con vivas y aplausos de los miles de poblanos que se dieron cita desde muy temprano para alcanzar a rentar algunas de las sillas que estuvieron bien cotizadas para ver de cerca el desfile.
En tanto, otro ejército, solo que este de ambulantes, se apoderaba de todos los huecos para poder vender sus mercancías aunque sea toreando, toda vez que los que se lograron establecer no pudieron coronar sus ventas como lo planearon, ya que los guardianes del orden los acosaban a cada rato para que se movieran, por lo que al final, tuvieron que salir a torear, como ellos llaman al vender caminando sus mercancías, para recuperarse algunos y otros sacar su día.
Así la sociedad poblana, pudo apreciar dicho evento lejos, pero muy lejos de donde se encontraba el Presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, ya que por su seguridad, tuvo que ser sitiada prácticamente toda plaza dorada por el Estado Mayor Presidencial, desde las 10 de la noche del 4 de Mayo, hasta pasadito de las 4 de la tarde que fue abierto nuevamente la circulación en la zona.




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