domingo, 24 de junio de 2012

Casi un mes de la represión policiaca a pobladores de Tlachichuca.


Campesinos de comunidades del municipio recibieron patadas de la policía de Ardelio Vargas por protestar por la burla de que son objeto de parte de sus autoridades.

Se sospecha de un auto saqueo a la presidencia  para aumentar cargos a inconformes..

Ya va a cumplirse un mes de la represión que realizó la policía estatal a los habitantes del municipio de  Tlachichuca. Fue el propio Ardelio Várgas Fosado secretario de Seguridad Pública quien encabezó la agresión,  como si se tratara de la segunda versión de Atenco.

Los gorilas con uniforme  llegaron a Tlachichuca, no a poner orden, sino a agredir a todos los pobladores con la intención de amedrentarlos, utilizando los métodos más ruines, contra hombres mujeres y niños, no solamente en la zona del conflicto que fue el zócalo sino en  otras calles de  la población.

Lo sucedido en Tlachichuca según lo investigado por este medio parece ser planeado. Veamos:
Meses atrás, durante un evento con el gobernador del estado en ese municipio, varias personas  le manifestaron su inconformidad por la falta de apoyos. En esa ocasión, una de las personas detenidas, Socorro Islas le preguntó personalmente al gobernador Rafael Moreno Valle por qué no llegan los apoyos a Tlachichuca, lo que motivó el enojo del presidente municipal Jonathan Collantes ordenando su detención, por “faltarle al respeto al gobernador”.

Unas semanas antes, durante el informe del presidente municipal, igualmente gritaron sus inconformidades interrumpiendo por varios momentos el mensaje del edíl, lo que también provocó el enojo del alcalde, conocido también como “la muñeca”.
En al menos estos dos eventos, los inconformes fueron fotografiados y filmados, según pudimos enterarnos, por lo que el día del zafarrancho, los genízaros detuvieron directamente a los que tenían que detener, nada más, a la demás personas “solamente las patearon y gasearon”, para dejar la advertencia de que a “la muñeca” no se le toca.

Los disturbios que se dieron posteriormente a la represión, “se sospecha”, fue provocado, es decir, que el saqueo de papelería y computadoras fue un auto robo para aumentar los cargos a los detenidos.
Es necesario recordar que los campesinos que se manifestaron, no son, en su mayoría, de la cabecera municipal, sino de comunidades pertenecientes a Tlachichuca, quienes enojados por la no atención y burla de las autoridades, decidieron congregarse para exigir, entre otras cosas la entrega de fertilizante.

Una cosa que aumenta las sospechas, está en que Alfredo Collantes,  hermano del presidente municipal y empleado estatal, haya  sido el encargado de negociar, cuando los ánimos estaban muy caldeados, y sobre todo, que los trató con desprecio; un campesino nos dicen, le reclamó por qué les han vendido el fertilizante revuelto con tierra,  a lo que Alfredo Collantes contestó burlonamente, “bueno sí y qué”, lo que terminó por encender los ánimos de los inconformes.

Como respuesta, los campesinos detuvieron al Alfredo Collantes y le advirtieron que no lo soltarían hasta que se presentara el presidente municipal, su hermano, petición que nunca se cumplió, primero lo amarraron a un poste, y al paso del tiempo lo trasladaron al frente del zócalo para atarlo al asta bandera, y también lo curioso es que Alfredo siempre se mantuvo con una sonrisa burlona, sabiendo primero que los campesinos no le harían daño y segundo que pronto llegaría la policía estatal a golpearlos.

Más pronto que inmediatamente llegaron los cuerpos policiacos con el titular de Seguridad Pública al frente no para negociar, sino para reprimir.

La orden que tenían los uniformados era golpear a la mayor parte de habitantes, tuvieran o no que ver en el conflicto, tan es así que las camionetas de la policía recorrieron las calles del pueblo para insultar a la gente y para arrojarles gas lacrimógeno.

Nosotras estábamos paradas aquí en la esquina, nos dice un grupo de mujeres afuera de su casa, a dos calles del zócalo, primero pasaron unos judiciales, diciendo métanse que esto se está poniendo feo, y atrás de ellos camionetas con policías gritando groserías y arrojando gas lacrimógeno, intoxicando a todos, incluidos  niños.

Según revelan testigos de los hechos, luego que llegó la policía a golpear a la gente  y “rescatar” a Alfredo, se fueron, regresando un poco más tarde para sacar a la familia del presidente. Y casi inmediatamente después,  como segunda parte del plan, un grupo de chavos con el rostro cubierto,  se dio a la tarea de quemar una camioneta, apedrear  las patrullas y quebrar los cristales  de la presidencia,  saquearon el edificio, llevándose computadoras entre muchas cosas, ante la complicidad de la policía  que nada hizo  por impedirlo y a pesar de que según dicen las autoridades municipales  hay videos de quienes saquearon, a la fecha no se ha detenido a nadie, aunque se sospecha que pueden detener a gente inocente.

 Es decir, a la gente que únicamente pedía se presentara el presidente la golpearon y detuvieron y a los que saquearon nada les hicieron, ¿Sospechoso no?

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